
El lenguaje es algo que pertenece exclusivamente al ser humano.Es el mayor instrumento que tenemos para comunicarnos y es un espejo que revela quiénes somos y qué deseamos.A través de el lenguaje la humanidad ha llegado a ser lo que es hoy.
Es increíble el efecto que producen las cosas que decimos. La mayoría de las veces no nos damos cuenta de lo que decimos y mucho menos de las consecuencias.Respetar la palabra es respetar a los demás y respetarnos a nosotros mismos.
Algún día, hace miles y miles de años, un ser primitivo o muy cercano al primate pronunció una palabra.Desde ese día los seres humanos emprendieron un camino sin regreso que los alejaría, definitivamente, de los animales y los acercaría a las estrellas, los llevaría a la ciencia, al arte, a la religión, a la política, al derecho, a la literatura y al fondo de su propia alma.
Hoy nos parece absolutamente natural ponunciar o leer palabras, pero, en realidad, estamos frente al más grande y misterioso de los inventos.
Nos hemos olvidado del poder de la palabra e incluso hemos llegado a convertirla en sinónimo de mentira o de falta de acción y por eso decimos que "las palabras se las lleva el viento".
Las palabras se someten a cada instante al filtro de nuestros pensamientos, pensamos, identificamos e intuimos y buscamos racionalmente darle forma a nuestras ideas a través de la palabra.
Los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos elogiaban el silencio.Las palabras encierran un poder que desconocemos pero que cada día se comprueba más y más, trabajan sobre nuestro cerebro constantemente enviándole información. Esta información genera en nosotros sentimientos, actitudes, pensamientos, etc.
Columnista: Zully Camila Ortega Mora.
Es increíble el efecto que producen las cosas que decimos. La mayoría de las veces no nos damos cuenta de lo que decimos y mucho menos de las consecuencias.Respetar la palabra es respetar a los demás y respetarnos a nosotros mismos.
Algún día, hace miles y miles de años, un ser primitivo o muy cercano al primate pronunció una palabra.Desde ese día los seres humanos emprendieron un camino sin regreso que los alejaría, definitivamente, de los animales y los acercaría a las estrellas, los llevaría a la ciencia, al arte, a la religión, a la política, al derecho, a la literatura y al fondo de su propia alma.
Hoy nos parece absolutamente natural ponunciar o leer palabras, pero, en realidad, estamos frente al más grande y misterioso de los inventos.
Nos hemos olvidado del poder de la palabra e incluso hemos llegado a convertirla en sinónimo de mentira o de falta de acción y por eso decimos que "las palabras se las lleva el viento".
Las palabras se someten a cada instante al filtro de nuestros pensamientos, pensamos, identificamos e intuimos y buscamos racionalmente darle forma a nuestras ideas a través de la palabra.
Los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos elogiaban el silencio.Las palabras encierran un poder que desconocemos pero que cada día se comprueba más y más, trabajan sobre nuestro cerebro constantemente enviándole información. Esta información genera en nosotros sentimientos, actitudes, pensamientos, etc.
Columnista: Zully Camila Ortega Mora.
